II. El poder del pensamiento

El poder del pensamiento

Hace más de 2500 años Buda afirmó: “Somos lo que pensamos, todo lo que somos surge de nuestros pensamientos y con ellos creamos el mundo”.

Los nuevos hallazgos acerca del poder mental, como por ejemplo el de las neuronas espejos, donde se ubica centro de la empatía, o saber que para el cerebro no existe el pasado porque todo lo que recordamos como un hecho vivido anteriormente es recreado por el cerebro como si estuviese pasando en ese mismo momento, nos abre un abanico de posibilidades increíbles, porque el recuerdo de una emoción feliz o de tristeza es asimilada por nuestras neuronas como un impulso experimentado en el mismo instante y que por lo tanto cambiando conscientemente el recuerdo, transformándolo, podemos resolver muchos conflictos. El estudio del poder de la mente es relativamente reciente, el doctor Sigmund Freud en los años 50 fue quien acuño el término “psicoanálisis”, es estudio de la mente, tratando de resolver los conflictos mentales de sus pacientes. Otro eminente psicoanalista Carl Jung investigó en profundidad los problemas derivados del poder mental mal enfocado. Sus análisis se basaban en el estudio de los arquetipos, de los patrones mentales sobre los cuales edificamos la mayor parte de nuestro entramado psicológico.

Afirmaba que todos los individuos compartimos información a niveles inconscientes. Se basaba en el análisis de los símbolos, de los mitos y de los sueños para establecer una causa efecto y determinar lo que podía funcionar o fallar en la mente de un paciente. Indagó no sólo en la ciencia, sino también en la mística, en la filosofía, en las religiones, en la astrología y la Cábala, en numerosos campos dónde encontrar claves e información para entender la complejidad del funcionamiento del cerebro humano. Decía que todo lo que forma parte de nuestro mundo, desde el cielo, el padre o la madre, el agua o el fuego, la gente, las poblaciones, las culturas, todo son modelos que nuestra mente utiliza. Lo definió como una red, el inconsciente colectivo. Sobre estos mapas construimos el edificio de nuestra realidad. Cuanta más información somos capaces de asimilar, más referencias obtendremos; cuanto más se expande la conciencia o cuanto mayor es el número de personas que adopta nuevos modelos de comportamiento o información, más conexiones neuronales establecemos y más posibilidades tendremos de ampliar la capacidad de nuestra psique.

El biólogo Rupert Sheldrake demostró científicamente la teoría de Jung, respecto a la información compartida por una misma humanidad. Su teoría de los campos morfogenéticos de conciencia abarca la tesis de los patrones y normas de conducta que dependen del hábito y la frecuencia con los que se reproducen. Lo llama el fenómeno de la resonancia mórfica por la cual el conocimiento se transmite a través del espacio y el tiempo. Sheldrake afirma, dando pruebas científicas de ello, que no sólo existe una unión entre los actos y los pensamientos de todos los seres vivos, sino que si esos patrones de pensamiento se mantienen constantes, acaban repercutiendo positiva o negativamente en nuestras vidas, en lo físico, lo emotivo, mental y espiritual.

Uno de los personajes actuales más influyentes, el Dalai Lama, desde hace muchos años se reúne periódicamente con neurocientíficos, cabezas pensantes, con el objetivo de compartir toda clase de  información. En su afán de aunar voluntades, la mística, la ciencia y la conciencia buscan limar asperezas y compartir experiencias. Tienen como propósito indagar y comprender la mente humana, su realidad y los caminos para alcanzar la paz interior y el bienestar de la humanidad. De estos encuentros han salido muchos y esperanzadores proyectos, así como datos científicos especialmente valiosos.

El Dalai Lama ha insistido siempre en que la fuerza de la mente puede cambiar el cerebro y con él nuestra manera de vivir y de crear el mundo que nos rodea. Es por todoello que ejercer una higiene mental  sana beneficia nuestros cuerpos. Evitar que los pensamientos adulterados o nocivos se apoderen de nuestra psique resulta tan fundamental como producir bellos, sanos y amorosos pensamientos, porque los mensajes positivos generan optimismo, salud e influyen no sólo en nuestras neuronas, sino también en nuestro entorno.

 

Técnicas que activan nuestro GPS mental

La ciencia y la conciencia están mucho más cerca ahora de lo que lo han estado nunca para lograr un entendimiento global que permita desarrollar nuevas y revolucionarios avances. Si el psicólogo está interesado en cómo se comporta el cerebro y asume el lenguaje científico, el científico también debe aprender el proceso interno y psicológico de las cosas, obtendremos una mayor comprensión de todo. Pero si el psicólogo y el científico escuchan y consultan al filósofo y al místico, obtendremos una explosión de sabiduría que nos llevará a dar un salto cuántico.

Lo que antes se llamaba “estados alterados de conciencia”, ha pasado a definirse como “estados modificados de conciencia” para dar a entender que nuestro cerebro, que emite en frecuencias delta, theta, alfa y beta, conecta con una o con otra frecuencia, según se encuentre en una u otra circunstancia, según lo que en cada momento necesita. Aprender a dominar y educar estas frecuencias nos permite aprovechar las distintas expresiones de nuestro poder mental.

Existen técnicas muy precisas, sencillas que nos ayudan a mejorar nuestro rendimiento psíquico y que influencian muy positivamente nuestra vida.